Sorpresa

Anoche quedaste rendido de ver hasta las tantas videos y videos que no querías poner: todos de cosas absurdas, de entrenimiento y saberes inútiles. Te quedas dormido en tu insomnio que no es tal sino un dejo de no dormir temprano, la melancolía te invade siempre cuando el Sol nos abandona en la penumbra.

Exaltado, te incorporas, sudoroso, frío, espantado… la pantalla brilla, y cubre todo con un velo azulado, mostrando la interfaz de algo que no recuerdas; buscas el control del televisor y abandonas la ilusión de la travesía apretando el botón rojo. Con cansancio en el alma y el cuerpo fatigado dejas que tu pensar respire el aire polvoso de la noche, arrastrando los pies, el ser, llevas tu libro en el antebrazo: no lo has abierto desde hace tanto  y, sin embargo lo cargas.

Una sensación extraña, una mirada imaginada y una silueta en donde las sombras no dejan imaginar fulgores de esperanza te invaden, te hacen girar, angustiado por la amenaza inexistente y, cuando algo salta desde tu alucinamiento enciendes la luz para no caer presa de los atroces heraldos de tus traumas.

Vuelves a apagar la luz sólo para entrar apurado a tu cuarto. Una lámpara de inamovible luz ambar recubre libros, muebles y paredes: no abandonas el uso de ese primitivo fulgor a pesar del tiempo; su suavidad calma, ante tus decepcionados ojos y las ojeras sempiternas de tu rostro melancólico, reconforta tu alma maltrecha mientras deslizas tus dedos y luego tu cuerpo entero sobre la suavidad refrescante de tus cobijas que envuelven la cama sobre la que terminas dormido. En el limbo del sueño y la consciencia te aseguras, dando con un atisbo a la cortina, que esta cubre bien la ventana y los seguros puestos no dejan cabida a la duda del ojo ajeno; duermes plácido.

***

Entras caminando por el pasillo de tu casa y las paredes se ciernen sobre ti, todo se reduce a un mosaico: la puerta de la pared que es sólo una parte de un marco que lleva un trozo de cielo en las nubes que flotan frente tuyo mientras pisas a la nada y das vuelta en la rama del Tulipan más cercano hasta encontrar una malla que hay que abrir para treprar entre los picaportes que relucen bajo un fluorescente que no es sino un sol de neutrones. Pisas las vueltas de las esquinas mientras te invade el azul de la planicie que fluye como un mar al tiempo que te pierdes en un devenir de olas y corrientes azotadas por la furia de la tormenta que te ahoga entre mareas de incertidumbres y la sabes desatada en tu interior cuando te descubres viendo el suelo tapiado de mármol, llorando. Así sigues tu camino, lleno de puertas, todas sin pintar ni barnizar, recién hechas, recién terminadas hace 10 años; das vueltas en una esquina que termina con una puerta frente tuyo y descubres el televisor prendido, con el display de:

=================================

“Canal 00

Señal debil                                             Video”

=================================

Tu cama reemplazada por un sillón viejo y la ventana descubierta con alguien viéndote, con las palmas recargadas sobre el vidrio y los ojos abiertos, labios serios; le sostienes la mirada, no está cuando repiras por la retina. la puerta cerrada. Exhalas. Te sientas.

Y el sonido vibrante te jala desde una surrealidad olvidada…

***

Medio dormido, medio modorro, con la mano entumecida por la anestesia del sopor matutino; lagañas que interfieren al ver el mundo nuevamente y los párpados translucidados por el refulgir solar qur entra e ilumina desde la ventana, palideciendo la pequeña luz ambar que nunca se apaga; buscas entre la ropa y das con  el pantalón que dejaste en el sillón: hecho bola, tratas de darle sentido a la tela, que parece no tener forma, para encontrar el bolsillo donde dejaste el aparato que no deja de vibrar.

9 a.m.

Aprietas el botón para aceptar la llamada, asustado por no responder al instante, hablas:

-¿Bueno?-, mientras sueltas el aliento de las bacterias nocturnas.

-Hooola guapo, ¿Cómo estás?-, era mi amigo de hace años.

-Es muy temprano, me despertaste- quejándote.

-¿A poco seg…

Nunca me había despertado así,

Sorpresa y una sonrisa en mi rostro.

Nota: Recomiendo la lectura de “El libro de todas las cosas”. Lamento no poder compartirlo.

Anuncios

He aquí el espacio para que confluyan y se retroalimenten los más grandes discernimientos, nacidos de la psique humana.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s